
Autor: Alejandro Calabia.
30 de marzo de 2019
Otra expresión muy usada es “voy a tratar.” Tratar es intentar. Alguien decía: “estamos cansados de los tratadistas.” Se precisa gente que lo HAGA. Es tan simple decir: “lo haré” y si no puedes o no quieres hacerlo, sencillamente di: “no lo haré” el mundo no se viene abajo…el mundo sigue su curso: no pruebes suerte, no lo hagas para ver cómo te va.
Ganadores creen que si algo va a pasar, es porque ellos hacen que pase. Así que cada vez que dices voy a “tratar”, estás acostumbrando a tu mente a “intentar”, a “negociar.”
No negocies con tu mente: Solo dale las órdenes. La mente obedece.
Otra expresión del vocabulario de la pobreza es “vale la pena.” Pena es tristeza. Pena es dolor. Pena es angustia.
Lo que vas a hacer no vale la pena, vale el esfuerzo. Vale la alegría.
Hay que prestarle atención a las palabras.
Una palabra es un pensamiento hablado. Un pensamiento es una palabra en silencio
Un consejo popular dice: “piensa antes de hablar.” La verdad, no obstante, es que nadie puede hablar sin pensar. Cuando alguien dice algo “sin pensarlo”, en realidad lo pensó sin darse cuenta: fue un proceso que ocurrió en su subconsciente y que pasa inadvertido. Es casi automático.
Del mismo modo que nadie puede dar lo que no tiene, nadie puede expresar lo que no piensa… Incluso el acto de mentir exige un nivel de pensamiento.
Las palabras tienen poder porque cuando son escuchadas la mente, tanto del que las escucha como del que las pronuncia, las convierte en imágenes. Cada palabra la hemos asociado a una imagen y a una determinada sensación.
Por ejemplo, cuando usted escucha la palabra AVIÓN…lo más probable es que su mente vea un avión y que incluso lo vea volando.
Cuando escuchas la palabra MANZANA, ves una manzana.
Las palabras crean imágenes y esas figuras mentales amplifican lo que somos. Tienden a acentuar nuestros sentimientos más básicos: recuerde, las palabras son decretos… Está en el libro de Proverbios, escrito por el Rey Salomón:
“La muerte y la vida están en poder de la lengua. Y el que la ama comerá de sus frutos.”
Otra traducción dice: “Quien habla del bien, del bien se nutre.”
Cuando usted escucha con detenimiento el vocabulario de la mayoría de personas, lo que encontrará son palabras de escasez. Al ser pronunciadas constantemente, esas palabras son semillas de pobreza.
“ojalá”
“vamos a ver”
“hay que probar suerte”
“Dios quiera”
Pobreza mental, pobreza en el vocabulario…cambia tu chip y tu vida cambiará. Dicen las escrituras: “de la abundancia del corazón habla la boca.” Lea en los Efesios, que dice: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”