
Autor: Alejandro Calabia
01 de Agosto de 2018
El condicionamiento encubierto es un modelo teórico desarrollado por Joseph Cautela. Este modelo se centra en la posibilidad de moldear la conducta de los otros mediante el uso de la imaginación. En este enfoque, se utilizan las imágenes reforzadoras, o positivas, y las imágenes aversivas, o negativas, con el fin de aumentar o disminuir una conducta determinada.En el condicionamiento encubierto se emplean una serie de procedimientos terapéuticospara moldear la conducta. Esto es, para lograr que esa conducta se refuerce, disminuya o se elimine. Todas las técnicas emplean a la imaginación como el medio que hace posible el condicionamiento.El modelo del condicionamiento encubierto se emplea fundamentalmente en las terapias clínicas. Es evidente que sus principios han sido retomados y asimilados por los enfoques de autoayuda. También ha recibido críticas, ya que los planteamientos también son aplicables al trabajo y a la política, con consecuencias no muy claras en relación con la autonomía.
Las fases y pautas del condicionamiento encubierto
El modelo del condicionamiento encubierto se aplica en fases sucesivas. Cada una de ellas tiene el propósito de ahondar cada vez más en cómo se modela la conducta. No importa qué técnica se emplee, siempre se respeta la misma sucesión de etapas.
A su vez, todo ese proceso se lleva a cabo aplicando un conjunto de técnicas. Estas son muy similares a las que se emplean en el condicionamiento no encubierto. La diferencia está en que se valen fundamentalmente de la imaginación.
Técnicas de condicionamiento encubierto
Las principales técnicas del condicionamiento encubierto son: sensibilización encubierta, reforzamiento positivo y negativo, coste de respuesta encubierta, modelado encubierto, aserción encubierta y triada de autocontrol.Veamos, de manera breve, cada una de ellas:
Aciertos y dificultades
En el plano terapéutico, el modelo de condicionamiento encubierto ha demostrado ser muy eficaz, principalmente para reforzar y fijar conductas positivas. Sin embargo, no parece contribuir de manera significativa al abandono de hábitos fuertemente arraigados, como ocurre en las adicciones o conductas similares.Así mismo, se ha detectado que es contraproducente su aplicación en los casos relacionados con trastornos obsesivos. De hecho, en muchos pacientes incrementa los síntomas. Sin embargo, estas técnicas parecen producir muy buenos resultados a la hora de tratar la depresión y la melancolía.